|
|
|
| Josep Pla, autor desmitificado | ||
| ... | ||
| «Biografía del solitario», de Cristina Badosa, rompe el consenso creado en torno al escritor | ||
| ... | ||
|
||
| ... | ||
| El libro evoca la relación del autor de «El cuaderno gris» con el franquismo - Badosa admite su pasión por el personaje, pero reconoce: «He querido bajar de la peana al Pla canonizado» | ||
| ... | ||
| ANGEL VIVAS
MADRID.- El año del centenario de Josep Pla está dando pie a toda una serie de encuentros y ediciones que recuerdan a un escritor que no ha dejado de estar de actualidad. Modernizador de la lengua catalana y personalidad controvertida, Pla está siendo recordado en distintos coloquios como memorialista, gastrónomo, narrador y periodista, y su talla literaria vuelve a ser reconocida con la reedición de sus obras más importantes. Blanquerna, la librería catalana de Madrid, mantiene abierta en la actualidad una exposición sobre el escritor hasta finales de mes. Entre los estudios a él dedicados, destaca la biografía que acaba de publicar en castellano Cristina Badosa: Josep Pla. Biografía del solitario (Alfaguara), culminación de 20 años dedicados por parte de la autora a la vida y obra del escritor, pero que ha tenido también, al aparecer en catalán, el efecto de una pedrada sobre las apacibles aguas de un centenario organizado a la mayor gloria del personaje. «Lo que he hecho», dice la autora, «es no mitificar, sino buscar al hombre. Además, al conocerle tanto, le das la vuelta. Es curioso. Antes me llamaban facha por ocuparme de Josep Pla y ahora soy una revolucionaria por seguir haciéndolo. Le están mitificando; algunos dicen incluso que no era sucio, o que no era tacaño, cosas que todo el mundo sabe». El editor.- Uno de los más molestos con el libro es el viejo editor Josep Vergés, del que Cristina Badosa ha escrito: «La obsesión de Vergés para controlar la obra de Pla como si fuera suya le llevó a actitudes que lindaban con lo irracional o lo pueril, como fue el hacer inaccesibles a los estudiosos sus manuscritos durante 15 años». «Si hubiera podido», dice la autora, «me habría llevado a los tribunales; pero no puede». El caso es que esta mujer, que ha trabajado durante años en la editorial de Vergés, ha tenido acceso a lo que ella misma llama información privilegiada, especialmente las cartas que Pla enviaba a su editor, y éstas muestran a un Pla muy débil y absolutamente dependiente de aquél. «Un Pla siempre corto de dinero y patético cuando viaja a América del modo más barato posible», recuerda Cristina Badosa. El editor, en opinión de la autora del libro, era un usurero que pagaba mal al escritor, algo manipulador (sacaba libros a partir de artículos del escritor, sin consultarle) y una especie de cacique. Lo malo es que Pla, según ella, «veneraba en el fondo a los caciques». «Todo eso ha sentado mal», añade, «y las primeras reacciones han sido de ataque puro y duro por parte de periodistas cercanos a Vergés. La segunda fase consiste en marginarme». La mujer.- Según la autora, el argumento de sus críticos es que ella ha escrito la versión de la mujer de Pla, Adi Enberg. Realmente, el testimonio de Adi Enberg tiene una importancia central en el libro. «Pla nunca habla de ella, y es una mujer muy interesante, con gran sentido de la dignidad. Yo la cuidé durante meses hasta que murió. A través de ella, he descubierto un fondo en el carácter de Pla. Era un gran cronista, pero no escuchaba a las personas, dejaba fuera el sentimiento». «Lo ponía todo para hablar de su entorno, del paisaje, pero no se comprometía con las personas. Apenas tuvo relación con gente de su edad. Iba de maestro o de discípulo, pero raramente de amigo; y sus mujeres no aparecen en sus diarios». «En El cuaderno gris», añade la biógrafa, «que es un gran diario, falta el compromiso personal, íntimo, no acaba de llegar al fondo de su propia vida. Se nota en el distanciamiento con que habla de sus padres. Adi Enberg era todo lo contrario; no le impresionaba la gente importante, pero se interesaba por los detalles y por los sentimientos». Franco.- Lo que sorprende a Cristina Badosa de todo el revuelo organizado por su libro es que los aspectos más negativos de la figura del escritor ya eran conocidos. Y entre ellos, su colaboración con el franquismo, tal y como trata de recordar la autora de Biografía del solitario: «Pla, como Cambó o Bertran i Musitu, encarnan a una derecha catalana que estuvo con Franco. Cambó se desentendió cuando comprobó que Franco era peor de lo que había imaginado. Pero Pla siguió, más o menos. Eso causó desazón en sectores de la derecha, incluso en algunos del socialismo; no en conjunto, pero sí en algunas personas concretas». El idioma.- A Cristina Badosa le fascinó desde el primer momento el personaje que era Josep Pla. «Era un gran seductor y a mí me sedujo; al verle por primera vez me di cuenta de que era especial. Hacía verdaderas representaciones teatrales delante de la gente, hacía muchos papeles». Pero no sólo como persona, asegura. Esta biografía que ha querido bajar de la peana al Pla canonizado, después de dedicarle, entre otros trabajos, una tesina y una tesis, le reconoce a su prosa «una sensualidad inmejorable». Badosa añade: «Tiene, además, una voz narradora muy interesante, muy atractiva y con gran sentido del humor. Lo que ocurre es que, si vas más allá, ves que no es un moralista como se ha dicho, ni un filósofo. En ese terreno es flojo. Es muy bueno como cronista y como prosista, pero no es un buen novelista. Su gran valor es haber modernizado el catalán, haber hecho un idioma ágil, no tan retórico como era antes». Seguidores.- Con todas sus contradicciones, la figura de Josep Pla tiene una estatura indiscutible, y los escritores de su talla no es fácil que tengan continuadores. «Baltasar Porcel debería serlo, pero no lo es. O Terenci Moix. Pero la literatura catalana, pienso en autores como Quim Monzó, va por otros derroteros; también es otra época. Imitarle es difícil porque en su terreno era genial». La falta de continuadores de la obra de Josep Pla no significa que no siga en primer plano en cuanto a ventas de sus libros, verdaderamente disparadas en este año de conmemoraciones en torno a su vida y obra. «Se le está leyendo mucho», dice Cristina Badosa, «mi libro va por la tercera edición, y eso quiere decir que a la gente le interesa. Se le lee, además, en los institutos, lo que es muy importante. La gente joven sabe bastante de él, eso se nota cuando vas a coloquios. Se ha despertado una gran curiosidad; la gente acude al lugar en que vivió, y si hay quien le cita sin haberle leído, muchos le leen... como prueban las ventas de sus libros». |
||
| ... | ||
| Volver a la página de homenaje a Vergés |